domingo, 31 de agosto de 2014

“Huevos de serpiente y lenguas de dragón” (20) (Schlangeneier und Drachenzungen)


Fósiles usados por la medicina popular y la magia defensiva, antes de 1950, en Austria y algunas zonas limítrofes, de países vecinos (Continuación, 17ª parte)

El Dr. Julius Georg FRIEBE, del Museo de la Naturaleza del Estado Federal de Vorarlberg (Vorarlberger Naturschau), en Dornbirn (Austria), es el autor del texto original, en alemán, que apareció en la primera edición de la guía de la exposición “Schlangeneier und Drachenzungen. Fossilien in Volksmedizin und Abwehrzauber” publicada en 1995.

Heraclio ASTUDILLO-POMBO, profesor
del Dept. de Medi Ambient i Ciències del Sòl, de la Universitat de Lleida, ha realizado la traducción, y adaptación, al español, del texto original, alemán. Así mismo ha realizado la elección de todas las imágenes ilustrativas, la redacción de los comentarios explicativos, la selección de los diversos enlaces que vinculan el texto con documentos relacionados, consultables en Internet. También es el autor de las notas explicativas que amplían el texto original y clarifican su contenido. 




Creencias y prácticas populares relacionadas con algunos tipos de fósiles, considerados como “piedras curativas” (Heilsteine) o “piedras protectoras”(Schutzsteine) (Continuación, 14ª parte)


 
Las “piedras de trueno o de rayo” (Donnersteine), las “piedras del rayo” (Blitzsteine), las piedras de tormenta (Gewittersteine) y las Ceraunias (Ceraunien) (1)
 


Antiguamente, en diversas regiones europeas dos tipos fósiles de muy diferente aspecto, fueron considerados como "piedras meteóricas", es decir, "piedras caídas del cielo". En algunas regiones de Europa, se creía que los erizos de mar fósiles eran auténticas "piedras de trueno" que habían descendido acompañando al rayo, en su caída desde las nubes tormentosas hasta el suelo. En otras regiones se creía exactamente lo mismo de los rostros de los belemnites.
Tales interpretaciones, erróneas, y atribuciones, irracionales, que hoy son injustificables desde el punto de vista racionalista moderno, entonces fueron posibles debido a algunas circunstancias ambientales propias de aquella época: las características morfológicas del fósil, el tipo de terreno en que acostumbraban a abundar y a la mentalidad mitico-supersticiosa de la mayoría de las personas de aquella época. 

Aspecto balístico de un rostro de belemnites, característica morfológica que favoreció su interpretación de manera fantasiosa, facilitando su uso supersticioso, en tiempos antiguos y modernos, al ser considerada como una auténtica "piedra del rayo", "piedra del relámpago"o "piedra del trueno"
Imagen: Donnerkeile und Blitzsteine
 
De forma mucho más generalizada, por tener una dispersión geográfica mucho mayor, también, se consideraron como producto del rayo, un tipo de piedras llamadas Donneräxte”, es decir, o “hachas de Donner” (2) unos raros objetos de origen supuestamente celestial y divino que, en realidad, eran hachas de piedra, talladas y pulida, por artesanos del Neolítico, 3000 o 2000 años antes.

Antiguo amuleto escandinavo, colgante, relacionado con el dios Thor y usado como protección contra el impacto del rayo. Un fósil de erizo de mar fue convertido en un colgante mágico, mediante la sujeción de dos bandas de bronce, cruzadas y retorcidas sobre el fósil. Hallado durante la década de 1950, en una de las tumbas excavadas en Lindholm Høje, en Nørresundby, Dinamarca, asentamiento que estuvo habitado entre los años 400 y 1000 dC.
Imagen: Norse Mythology


Dos amuletos italianos, de fecha de elaboración desconocida, elaborados con dos imaginarias "puntas de rayo", en realidad, dos puntas de flecha de sílex, prehistóricas, montadas sobre soporte de plata. Usados como protección contra el impacto del  rayo. Colección del Museo Pitt Rivers, Univ. de Oxford, Reino Unido.
Imagen: "Thunderstones"

En aquella época, se explicaba el trueno como el estruendo causado por la "piedra de Donner" mientras  estaba penetrando dentro del terreno. Se creía que las "piedras del rayo" después de hacer impacto sobre la superficie del suelo, seguían penetrando hasta los siete metros de profundidad. Además se creía que este tipo de piedras volvían a la luz del día, aflorando en la superficie del terreno, después de pasados siete años, pues se suponía que ascendían, a razón de un metro cada año, hacia la superficie del terreno que habían perforado siete años atrás. Por lo tanto las "piedras del rayo" que se encontraban enterradas, a cierta profundidad, se suponía que era porque hacía menos de siete años que habían caído y que estaban ascendiendo hacia la superficie.  

 
Era una creencia muy generalizada entre la población y extendida en toda Europa, que el rayo o relámpago, sólo podía golpear una única vez, sobre un lugar determinado pues su contacto lo dejaba mágicamente "marcado", esta creencia, absurda, era facilmente refutable por simple observación directa
Se suponía que los puntos del terreno donde se hallaba alguna de las supuestas "piedra de rayo", ya fuese en la superficie del terreno o enterrada, eran zonas que habían sido impactadas por el rayo, anteriormente, y por tanto protegidas contra nuevas caídas, pues se daba por sentado que el rayo no cae nunca dos veces sobre el mismo lugar. Por ese motivo las "piedra de rayo" fueron usadas como objetos mágicos de protección personal (3)


Dos modernos amuletos, alemanes, realizados con rostros de belemnites, engarzados en alambre de plata, de tal manera que puedan ser usados como colgantes, supuestamente, con poderes "protectores" contra diversos peligros imaginarios
Imagen: Reiki mit Belemniten

  

Los erizos de mar, de forma regular

Presentan simetría pentarradial, muy marcada, teniendo forma circular o ligeramente pentagonal y el perfil lateral abombado. Tienen la boca situada en la parte inferior, aplanada, mientras que el ano está centrado en la parte superior dentro de una figura estrellada de cinco brazos, una forma geométrica que antiguamente fue interpretada como un signo sagrado.
En la antigüedad, los caparazones y moldes internos, fosilizados, de los erizos de mar del tipo regular pudieron inducir a interpretar que se trataba de piedras que habían sido atravesadas por el contacto con el rayo que las había transportado desde las nubes hasta tierra. Se creyó que habiendo sido piedras transportadas por el rayo a las que se atribuía capacidad mágica y efecto repelente sobre las piedras de su género. Por lo tanto si se las usara como amuleto contra el impacto de los rayos, resultarían ser una protección muy eficaz contra los accidentes, muertes o incendio, causados por fulminación.


Los belemnites 


No fueron considerados, solamente,  como proyectiles lanzados, contra las personas, por los malos espíritus, sino que también se creía que eran lanzados desde las nubes, personalmente, por el dios Donnar (versión germánica de Thor). En el idioma alemán actual, se ha conservado el antiquísimo nombre divino “Donner”, como nombre sinónimo del fenómeno meteorológico también conocido como rayo () y trueno ().

Representación gráfica, esquemática, del aspecto, en vivo, de un belemnites. Dibujado en color negro el conjunto del esqueleto, la parte más aguda y maciza, el "rostro" es la que fosiliza más comúnmente, encontrándose y confundiéndose con una "punta de rayo"
Imagen: Was ist ein Belemnit?

Durante la antigüedad, también, se llegó a creer que las "piedras de rayo", de todas clase, además eran capaces de proteger contra el naufragio a las naves y a los navegantes, en las ocasiones en que la mala mar era causada por un fuerte temporal marítimo, acompañado de nubarrones que escupían terroríficos relámpagos, rayos y truenos:
"Un barco no se hundirá nunca, si a bordo hay alguien que posea esta piedra, tanto si la transporta mientra está navegando como si la conserva en otra parte."
(VOLMAR, a mediados del siglo 13)


Grupo de náufragos en una playa de la antigua Malta...O el invento no funcionaba del todo bien o no llevaban ninguno a bordo
Imagen: Pablo y el Naufragio en Malta 

Aún resulta más sorprendente  que los soldados alemanes todavía siguieran creyendo en una antigua superstición popular que aseguraba que si, durante una batalla, un soldado llevaban encima alguna "piedra de rayo" de las del tipo llamado Donnerkeil ("puntas" o "clavos de Donnar/trueno/rayo"), resultarían inmunes a los disparos del enemigoen una época tan cercana, a la nuestra, como era el año 1870 (4), según consta en un documento de esa época.  


Grabado de la época, coloreado, representando un grupo de soldados franceses repeliendo el ataque de las tropas prusianas que los mantienen rodeados, durante un episodio de la batalla de Sedán. A saber cuántas decenas de "piedras de trueno" estuvieron presentes en el evento bélico...
Imagen: French Troops Encircled

Se creía que este tipo de piedras, tenía la maravillosa virtud de poder desviar, mágicamente, las balas del fuego enemigo de aquellas personas que portaban uno de estos amuletos.
Pero resulta aún más sorprendente que dichos objetos mágicos pudiesen adquirirse en las farmacias de aquella época (5)

Además de las virtudes ya comentadas, también, se llegó a creer que las llamadas “puntas de rayo”  tenían otros múltiples efectos maravillosos muy beneficiosos para sus poseedores, tales como: atraer la felicidad, hacia el poseedor, manteniendo alejada cualquier tipo de enfermedad o fracaso; conseguir que las niñas, muchachas y mujeres resultasen estériles, recuérdese que tanto los belemnites como las hachas pulimentadas, debido a su forma, eran un claro símbolo fálico  con efectos benéficos (6) y hasta se les creyó capaces de otorgar la invisibilidad o ayudar a localizar tesoros, enterrados.



Notas del traductor

(1) Un nombre vertnáculo popular, que no se menciona en el título original, aunque sí aparece dos veces en el texto es el de "Donnerkeil", es decir "punta" o "clavo de Donner", sinónimo de "punta o piedra de rayo/trueno", que resultaría muy apropiado, en consonancia con la forma característica de los rostros de belemnites, 

Rincón de una vitrina del Museo Oceanográfico Alemán de Stralsund, ciudad situada en la costa báltica. En sus playas el oleaje expone a la vista de bañistas y paseantes los tradicionales "Donnerkeile" enteros o fracturados
Imagen: Descubrimiento n º 336

El mismo tipo de fenómeno etno-paleonto-meteorológico se ha dado en el resto de Europa y, también, en la Península ibérica. Quien esté interesado en conocer la versión ibérica, de este folclore paleontológico puede consultar las etiquetas piedras del rayo (7 entradas) y piedras de Santiago (10 entradas) , años atrás, en el blog Folklore de los Fósiles Ibéricos 

(2) En los diversos territorios europeos de cultura germánica, se creyó que los tres tipos de "piedras", antes mencionadas, habían sido arrojadas desde el cielo por Donner, el dios germano de las tormentas, divinidad equivalente al Thor de los escandinavos. Se le creía dominador de relámpagos, rayos y truenos que administraba a su entera voluntad para castigar a determinados humanos, por alguna falta que habrían incumplido ciertas normas o preceptos, propios de aquella cultura que eran considerados muy importantes.
En la mitología germánica Donner o Donnar era la divinidad meteorológica era el equivalente al Thor escandinavo o al  Zeus griego o Júpiter romano, por citar antiguas divinidades ampliamente conocidas en la actualidad.
Si se quiere profundizar en este asunto véase: Sobre la divinización del rayo en la antigua Europa

(3) Se creyó, hasta principios del s. XX, que este tipo de piedras ejercía un efecto repelente sobre todas las demás de su especie, haciendo que los rayos se alejasen hacia otos lugares. Debido a esta absurda creencia, se creyó que si una persona, llevaba consigo algún tipo de "piedra del rayo" o la dejaba depositada en ciertos lugares de su casa, propensos a la caida de rayos, nunca resultaría alcanzada por el impacto del relámpago. 


Grabado representando la entrada en una casa, a través de la chimenea, de un "rayo globular" con el consiguiente susto y peligro para sus ocupantes
Imagen: Foudre en boule

En el improbable caso de que un edificio o un portador del amuleto fuesen alcanzados por el rayo y la imaginaria acompañante, nunca le causaría grandes destrozos, ni provocaría la muerte.
 
(4) Se refiere a la Guerra franco-prusiana (1870-1871)

(5) Aplicación del primitivo principio de magia simpática, "Similia Similibus Curantur" debido a la similitud entre la apariencia del proceso de disparo de un arma de fuego y el de los rayos desde las nubes, y por la semejanza entre el proyectil artificial y el supuesto "proyectil natural" o "divino"


(6) Los fósiles de erizos de mar, del tipo regular, debido a su característica forma de glande humano, también fueron considerados objetos-símbolo de tipo fálico, juntamente con los belemnites y los objetos denominados priapolitos.  
Según la medicina mágica de tipo "simpático", la proximidad de unas piedras de supuesto origen divino o/y celeste, similares al órganos reproductor masculinos responsables de la fecundación de los órganos reproductores femeninos, por fuerza habría de favorecer la fertilidad de la persona que carecía de ella o la tenía muy disminuida. Se creía que si este tipo de "piedras fecundantes" estaban lo suficientemente cercanas a quien necesitaba de su influjo benefactor podría remediar sus problemas relacionados con la falta de reproducción.

lunes, 4 de agosto de 2014

Historietas gráficas de humor y dinosaurios (6)

Heraclio ASTUDILLO-POMBO. Universitat de Lleida


Introducción 

No sólo los creacionistas reclaman, a los evolucionistas, que les presenten un "verdadero eslabón perdido" que demuestre ser un auténtico antecesor directo de los humanos actuales, como prueba con la que poder demostrarles que la teoría evolutiva darwinista es creíble. Parece ser que también algunos directores comerciales de ciertos museos de paleontología, poco visitados, creen que encontrar, poseer y exhibir un "verdadero eslabón perdido", antecesor directo de los humanos actuales, podría ser un gran atractivo para el público ansioso de novedades, una buena forma de aumentar los ingresos y una inversión para mejorar el patrimonio del museo.


"A la búsqueda del eslabón perdido"
 
La historieta gráfica que hoy presentamos, titulada, en castellano, "A la búsqueda del eslabón perdido", se titulaba "A la recerca de la baula perduda" en el original, en catalán. En ella se narran las divertidas peripecias de dos extravagantes "paleontólogos", aventureros "demenciados" que acompañados de su perro, buscan unos huesos fósiles por tierras africanas. En años anteriores, ya han protagonizado otras dos historietas gráficas, siempre relacionadas con la búsqueda de huesos fósiles que hemos dado a conocer en esta bitácora: La isla misteriosa y Peripecias en el desierto de Gobi 

Sus tres protagonistas, principales, son un excéntrico "profesor", innominado, su botarate ayudante, anónimo, y su perro "Lelo". Como en las dos ocasiones mencionadas, el guión, los dibujos y el coloreado de esta nueva aventura paleontológica son obra del polifacético Lluïsot, alias artístico del diseñador gráfico, barcelonés, Lluís Domènech Alberdi.

Lluïsot luciendo una sudadera, estampada con uno de sus diseños gráficos, correspondiente a la serie de camisetas titulada "Bad Girls" protagonizada por chicas alegres y amables monstruos variados, entre ellos algunos dinosaurios o dragones. 
Imagen: Koprolitos

La historieta que hoy nos ocupa fue publicada en agosto de 2012, en las páginas 18-25 del número extra de verano, el 1201/1202, de la revista infantil-juvenil Cavall Fort, editada en lengua catalana. 

Recomendamos a aquell@s lectores/as a l@s que la comprensión de esta lengua romance, pudiera plantearles algunas pequeñas dificultades de comprensión del texto, les recomiendo aprovechar la traducción automática que ofrece el traductor de Google cuando alguna frasecilla compleja les resulte totalmente incomprensible o alguna palabreja rara no tenga significado por el contexto.

Se desea a l@s lectores/as que gocen con el desarrollo de la trama y se regocijen con el desenlace, vibren con las situaciones emocionantes, se identifiquen con los personajes y disfruten de las divertidas y coloridas imágenes.

Todas las imágenes que siguen a continuación, reproducen las páginas de la historieta y han sido escaneadas de las respectivas páginas del nº 1201/1202 de la revista Cavall Fort, con la debida autorización de su dirección







Agradecimientos:

A la dirección de la revista Cavall Fort por la autorización para reproducir esta historieta gráfica publicada en el número 1201-1202 de la revista, en agosto de 2012.
Al diseñador gráfico, guionista e ilustrador barcelonés Lluïsot, seudónimo de Lluís Domènech Alberdi (Barcelona, 1962), autor de esta divertida historieta gráfica.